La modernización de las bibliotecas es un desafío continuo, ya que estas tienen la responsabilidad de apoyar la docencia innovadora y el aprendizaje y la creación de conocimiento colectivo para asegurar el cumplimiento del perfil de egreso que comprometemos como institución con los alumnos.
Para dar cuerpo a la iniciativa se realizó un trabajo sistemático, el cual partió por restablecer las confianzas y entregar la seguridad de que la biblioteca podía ofrecer respuestas a preguntas tales como cuántos libros tiene la institución, si se usa el Sistema Millennium, qué definición y percepción se tiene de las bibliotecas o qué posicionamiento tienen las bibliotecas y su personal en cada sede, entre muchas otras. Para dar cuenta de estas interrogantes la red de bibliotecas debía transformarse en un sistema centrado en las personas y que tuviese una visión de crecimiento y modernización en el corto y mediano plazo.
La modernización no necesariamente pasa por aplicar tecnología, sino que también requiere incorporar conceptos y desarrollar un lenguaje que en este caso partió por acuñar palabras como «recursos de aprendizaje» y siguió con un cambio de mentalidad para aceptar que no solo existen libros que cumplan con este cometido, sino que también existen otros soportes, con lo cual se quiso validar que el contenido digital de la información también puede ser un recurso de aprendizaje y que ello también requiere ser cuantificado y medido para su uso de forma auditable.
Es por ello que el Sistema Millennium se transforma en el mecanismo privilegiado para la entrega la información involucrada en la toma de decisiones institucionales y en donde el equipo de jefes y encargados de la biblioteca está los llamado a orientar y atraer a los otros en el uso de los recursos. Sin embargo, para que esto sea posible, es preciso ampliar la formación y desarrollar las competencias de estos profesionales.
La gestión de recursos de aprendizaje, sus etapas, las metodologías y procedimientos definidos han dado espacio para relevar a las bibliotecas como espacios distintos de un repositorio de libros, cuyo aporte es medido por diferentes indicadores. Por ejemplo, hoy INACAP desarrolla asignaturas en línea que cuentan con personas (usuarios) y donde la biblioteca debe estar presente, por lo cual precisa ampliar su accionar hacia el ámbito digital, adquiriendo recursos modernos y aprovechando las ventajas del desarrollo tecnológico, aunque sin olvidar que lo clave de este proceso de transformación es el uso, los alumnos, los docentes, la formación, la medición, la elaboración de planes de difusión y la generación de vinculación con otras áreas de la institución y, de ese modo, lograr que la biblioteca sea un espacio de encuentro con sentido.
Ana María Figueroa Ulloa (Librarian)
Refleja claramente la situación de las bibliotecas de Inacap y su evolución en el tiempo.